7 de junio de 2011

47. Vuelta a la normalidad

"A veces basta la palabra de alguien que cree en ti para devolverte al mundo"

Me acerqué a la entrada del salón y la observé otra vez. Nada, todo igual que antes, ella en lamisma posición, juraría que no se hubiera movido ni un centímetro.
Mirada perdida en la televisión, ojos brillantes, rostro sin expresión, acurrucada en el sofá y tapada con la manta.
Suspiré. ¿Que iba a hacer con esta niña?
Entré en el salón y me puse delante dela televisión. No pareció percatarse.
-¡Yasmine, está ardiendo la casa! -la puse a prueba.
Nada, ni se inmutó, solo un simple:
-¿Qué?
Me di por vencida y regresé a la cocina, miré al reloj que había colgado en la pared. Las diez y treita y cinco. Que raro... Raúl no había regresado. Seguro se había olvidado, como era de esperar.
De pronto, la puerta de casa se abrió, con fuerza y entró justamente quién estaba pensando, pero sin Cristina.
Entró acelerado en casa buscándome y cuando me vio, me contó lo sucedido con cara de preocupación.
-Cris no está, no había nadie en la puerta del colegio.
Tras él apareció Raquel.
-¡¿Que?!- exclamé- Ai Dios mio... Dejame leer otra vez la hora de llegada en la hoja.
Abrí el cajón de la mesa y saqué un papel.
-Hora de llegada: las veintidos horas.
-Madre mía... -se alteró Raúl- Trae, dejame ver eso.-Me arrancó el papel de las manos y lo leyó. -Pues sí, ¡maldita sea! ¡Esto no tiene sentido! Allí no había nadie, nadie. ¿Donde demonios está?
Raquel intervino en la conversación:
-A lo mejor se han retrasado un poco.
-¿Cuarenta minutos?- preguntó Raúl con tono irónico.
Observé que Raúl empezaba a perder los papeles asi que tuve que aparentar calma, aunque estuviera de todo menos calmada.
-Bueno, relájate. Vamos al colegio otra vez, tiene que hacer una explicación. O mejor... Raúl quedate con tu hermana, tu estás demasiado nervioso igual le pegas a alguien o tenemos un accidente o a saber... Aver si consigues devolverla a la realidad, Dios mio, esto es una casa locos...
-De acuerdo- dijo Raúl empezando a dar vueltas por la cocina.

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Minutos más tarde allí estaba, yo en la cocina y Yasmine en el salón.
Llevaba varios días así, a penas comía, no hablaba, solo se tumbaba en el sofá y se quedaba como hipnotizada todo el día.
Entre en el salón y me senté en el sofá de al lado.
Observé lo que emitían en la televisión.
"Física o Química", la serie en la que los alumnos se liaban con los profesores, profesores con profesores, alumnos con alumnos, orgías, relaciones e tres... En fin... Vaya gilipollez.
-Tú hermana ha desaparecido. -afirmé.
No hubo contestación.
Me levanté y me senté en el suelo, quedando justo en frente a ella.
-Tu hermana ha desaparecido- repetí mirandola a los ojos.
Pero ella seguía mirando la estúpida serie.
Suspiré y a continuación apagué la televisión. Tras volver a sentarme frente a ella repetí.
-Tu hermana ha desaparecido, ¿no te importa? ¿sigues tan tranquila?
Cerró los ojos. Un leve gesto, era algo, ahora no había que darse por vencido.
-¿Quién eres?- pregunté luego- Te desconozco Yasmine. ¿Que demonios te pasa?
Nada, más silencio.
-Sé que lo que te pasa tiene que ver con Adam, asíque si no me lo dices tú se lo preguntaré a él.
-¡No!- exclamó abriendo los ojos de nuevo y fulminandome con la mirada.
-Vaya... Has despertado, sabía que era algo con Adam, y me lo acabas de confirmar.
Su mirada se convirtió en un gesto molesto. Si, estaba molesta conmigo, no le gustaba lo que le decía.
Silencio otra vez, pero cara de pocos amigos.
-¿Quieres que te deje en paz?
Asintió con la cabeza.
-¡Pues te jodes! Yasmine, Cris, ¡Cris! Tu hermana pequeña, ¿la conoces? Ha desaparecido.
Más silencio.
-Otra vez no hablas... ¿Quién eres joder? ¡¿Quien coño eres?! Dime quién eres porque si no te importa tu hermana quién te va a importar?
De repenté se incorporó y se quedó sentada en el sofá. Sus ojos llenos de rabia y dolor estallaron el lágrimas.
-¡¡Soy basura!! ¡¡Basura!! ¡Eso es lo que soy! -gritó.
-¿Basura? ¿Basura? Mira, Yas, te voy a decir lo que eres. Eres mi hermana, ¿vale? Y mi hermana es la ostia. ¿Te ha quedado claro? Mi hermana es guay, es simple, grandiosa, tiene personalidad, me ha sacada de miles de apuros, me ha incluso pegado alguna vez, es valiente, fuerte. Esa es mi hermana y lo digo con orgullo. Siempre la he admirado aun que no se lo dijera nunca. Siempre, desde que nació, desde que empezó a jugar a las barbies, desde que fue mi compañera de infacia... La he admirado, pero ahora... me está dando motivos para dejar de hacerlo. Vuelve en ti, ¡joder!
Saltó a mis brazos y me abrazó.
-Perdoname, perdoname. -se disculpó.
Sonreí satisfecho.
-Y la sigo admirando.
La puerta se abrió otra vez y entraron tres personas.
-Alguien nos ha engañado Raúl- dijo la abuela.
Yas me soltó y miró la escena secandose las lágrimas de los ojos.
Cristina apareció con una cara sonriente y pilla.
-Pero tú, ¿donde te habías metido? ¿estás loca o que?- pregunté.
-Que- la niña empezó a reirse de su propio chiste y acabó contagiendonos a todos.
Tres segundos después la abuela, Yasmine, Raquel y yo nos reíamos.

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Todos se ríen, pero sé que caerá un castigo imperdonable por ello.
La verdad es que no me importa, porque tengo perdón y tu aceptación mamá.

1 comentarios:

  1. kitando o ultimo q o malinterpretei como unha maldicion india ou algo asi...
    aver si o proximo e o QUE PASOU ENTRE ADAM E YAS

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